OPINIÓN | La nueva Asamblea Nacional. Pragmatismo, cinismo, o más de lo mismo.

A manera de contexto introductorio, me permito compartir la magistral definición de Winston Churchill, al sistema de gobierno que nos rige, y que nos obliga a respetar las decisiones mayoritarias, escuchar a las minorías, y tolerar los acuerdos políticos, incluso, si no los comprendemos o compartimos; claro está, siempre y cuando no se pacte lo imposible o ilegal. “La Democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás”.

El presidente electo Guillermo Lasso, desde su inobjetable triunfo electoral, debido a sus acertadas expresiones democráticas y correctas designaciones ministeriales; vivía una luna de miel con el país, llena de halagos y adhesiones de un pueblo deseoso de un liderazgo claro que ofrezca soluciones para salir de la gran crisis que vivimos. No obstante, ese romántico idilio enfrenta un peligro inminente. La Asamblea Nacional.

En un artículo anterior, “LASSO: EL DESAFIO DEL ENCUENTRO”, advertíamos del reto que asomaba en el horizonte del nuevo presidente, y que hoy, parece constituirse en una amenaza capaz de mermar notablemente su capital político, incluso antes de siquiera asumir el poder. En dicha opinión publicada en este mismo medio, hace más de 15 días, intuíamos:

La composición de la Asamblea Nacional representa para el presidente electo, un reto mayúsculo en su afán de gobernar bajo el discurso del encuentro; al no contar con un grupo de asambleístas mayoritario, deberá forzosamente realizar alianzas para dotar al ejecutivo de viabilidad legislativa que impulse las reformas urgentes que requiere el país.

(…) la ciudadanía, trazó una línea roja que el gobernante electo no deberá cruzar, si aspira a mantener su capital político, pues, a ojos del mandante, la reconciliación nacional no debe sacrificar a la justicia.

Las predicciones antedichas, parecen haberse tornado en una realidad casi inevitable, pues según se conoce, el bloque de legisladores afines al gobierno (psc-creo-independientes) habría alcanzado un acuerdo con la representación del correismo (UNES) sumando más de 90 votos, permitiendo así, captar las autoridades de la Asamblea Nacional, que presidiría un social cristiano, con una primera vicepresidencia del correísmo, su otrora adversario irreconciliable.

Un pacto improbable e inconcebible para los neófitos y puritanos en cuestiones políticas, que tachan de cinismo, a lo que en estricto sentido parlamentario se llama pragmatismo; especialmente, si valoramos el escenario de inviabilidad de negociación que propuso el bloque conformado por Pachacutik y la Izquierda Democrática, pretendiendo condicionar su apoyo al gobierno electo, a costa de aceptar una agenda legislativa, llena de minas explosivas y bloqueos absurdos.

La torpeza política cometida por Pachacutik y la Izquierda Democrática, que condena a este importante grupo parlamentario a recibir porciones residuales de los cargos importantes que se decidirán mañana en la Asamblea Nacional, parece que aún tiene vuelta atrás. No sería una sorpresa, que la presión que ejercen las bases y legisladores de dichas agrupaciones políticas, en torno a abandonar posturas ideológicas sobredimensionadas y arcaicas, con el objeto de compartir el poder legislativo con el bloque gobiernista, sería un escenario factible de última hora, que les significaría un doble triunfo. 1) Acceder a cargos en las comisiones importantes, y captar al menos la primera vicepresidencia. 2) Desplazar al correísmo de dicho acuerdo, dejando a este rival político electoral, sin pan ni pedazo. En la Asamblea nada está hecho, hasta que está hecho.

Ahora bien, la democracia también establece límites para su ejercicio, como el respeto e independencia de poderes del estado; premisa que me obliga a descartar mi adherencia a cualquier pacto legislativo que incluya componendas que menoscaben las acciones y decisiones del poder judicial; y desde dicha posición, aspiro que el presidente Lasso materialice la frase que ilusionó a la inmensa mayoría de los ecuatorianos “los presos, presos están; los sentenciados, sentenciados están”; misma que representa una línea roja que no debe cruzar, pues de hacerlo, desafortunadamente, su gobierno nacería caído.

Una última recomendación al presidente Lasso y sus operadores políticos en la Asamblea Nacional. Sepan interpretar bien el mandato recibido el pasado 11 de abril; pues la tesis del país del encuentro no puede incluir un encuentro con los vicios del pasado, con esa sensación que lleva a muchísimos ecuatorianos a tempranamente condenar sus acciones y decisiones como “más de lo mismo”. Previo a suscribir cualquier acuerdo con los rivales de antaño, recuerden esta frase de Mark Twain:

El que lucha con monstruos, debe tener cuidado de no convertirse en un monstruo. Pues si miras fijamente durante mucho tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.

 

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