OPINIÓN | Guillermo Lasso: El desafío del encuentro

El país del encuentro que propone Lasso contiene en sí mismo un significado mucho más grande que un mero eslogan electoral. Encontrémonos, en términos prácticos, representa una convocatoria a la reconciliación nacional que aglutine a todas las fuerzas políticas afines y contrarias en un gobierno de unidad; una invitación a los sectores ciudadanos que abanderan causas que fueron acogidas en su campaña, y a otros movimientos sociales que reciben, con cierta resistencia y oposición ideológica, al nuevo mandatario.

La voluntad de generar una reconciliación nacional no es una iniciativa nueva en el mundo político; de hecho, el escritor y politólogo Samuel P. Huntington, en su libro “La Tercera Ola”, aborda dicha teoría, situándola en un escenario de una sociedad que supera un período gubernamental caótico o autoritario, experimentando una especie de transición democrática hacia un nuevo régimen que requiere fomentar procesos inclusivos de gobernanza, dentro de los cuales ejerza el poder, tanto con sus aliados como con sus adversarios; o algo similar a lo dicho por el gran estratega de guerra Sun Tzu,Ten a tus amigos cerca, pero más cerca a tus enemigos”. Particular que a priori presenta tres grandes retos para el futuro presidente.

  • Equipo de Gobierno: En dicho escenario, Lasso ha ofrecido gobernar para todos y con todos; sin dudas un simbolismo apreciable en un ambiente político y social polarizado con profundas divisiones cultivadas en décadas de liderazgos autoritarios; más sin embargo, no deja de ser una oferta compleja de realizar, y cuyo desarrollo tendrá su primera prueba de fuego en la conformación del gabinete ministerial, que deberá reflejar la diversidad política, étnica, ideológica, de género y generacional que nos caracteriza como sociedad; pluralidad que Lasso está comprometido en acoger como una señal incuestionable de honrar su oferta electoral. Ahora en el plano del ejercicio del poder, Encontrémonos deberá dejar de ser un eslogan y pasar a ser una realidad en el equipo de gobierno de Lasso.
  • Negociaciones legislativas: La composición de la Asamblea Nacional representa para el presidente electo un reto mayúsculo en su afán de gobernar bajo el discurso del encuentro; al no contar con un grupo de asambleístas mayoritario deberá forzosamente realizar alianzas para dotar al ejecutivo de viabilidad legislativa que impulse las reformas urgentes que requiere el país.

En este marco, el debate nacional en los últimos días se calentó debido a las desafortunadas declaraciones del asambleísta de CREO, Francisco Jiménez, quien vislumbró la posibilidad de analizar la situación judicial del expresidente Correa, en el marco de conversaciones con el bloque legislativo de UNES. Es comprensible que Lasso deba ceder y pactar con todas las agrupaciones políticas, construyendo una agenda mínima de entendimiento en temas claves; la pregunta que agita el avispero de la opinión pública, debido a las componendas típicas de la institución con menos credibilidad del estado, es: ¿A qué precio se consigue el país del encuentro en la Asamblea Nacional?.

  • Expectativas ciudadanas: Otro reto que debe superar el presidente Lasso radica en cómo conducir el ánimo y las dudas de una población que se encuentra tan expectante como vigilante de las primeras acciones del gobierno, pero que sin lugar a dudas, hoy, representa el gran capital político a favor del presidente electo.

Lasso, por ahora cuenta con un apoyo ciudadano condicionado, por una nación urgida de respuestas inmediatas que no otorga cheques en blanco; y que al mismo tiempo exige garantías de que transformarnos en el país del encuentro no implica convertirnos en el país del olvido; así se lo hizo saber al futuro primer mandatario mediante las masivas críticas expuestas al inoportuno comentario del asambleísta Jiménez; la ciudadanía trazó una línea roja que el gobernante electo no deberá cruzar si aspira a mantener su capital político, pues, a ojos del mandante, la reconciliación nacional no debe sacrificar a la justicia.

¿El país del encuentro es viable? Así quiero creerlo, y como ciudadano responsable, así lo exigiré del presidente Lasso. Encontrarnos, es posible; Reconciliarnos, es imperativo; Olvidarnos, no es una opción.

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*