La combinación de precipitaciones continuas y la amenaza de un desbalance agrícola tiene a Manabí bajo máxima vigilancia. Con la reciente declaración de alerta roja en todo Ecuador —mínima señal técnica que confirma el fenómeno de El Niño en curso—, la provincia enfrenta un panorama complejo que va desde lluvias intensas en cantones como Chone y Flavio Alfaro hasta precipitaciones moderadas en gran parte del territorio. A esto se suma la advertencia del sector agrícola local, liderado por el gremio de ingenieros agrónomos, sobre el riesgo inminente de pérdidas en los cultivos y una eventual crisis de abastecimiento si las lluvias derivan posteriormente en sequías severas.
Frente a esta amenaza, 15 municipios manabitas han tomado la delantera activando sus Comités de Operaciones de Emergencia (COE) cantonales. Localidades como Portoviejo, Pedernales, Montecristi, San Vicente, Sucre y Jipijapa, entre otras, pusieron en marcha estos organismos de forma progresiva desde finales de agosto. El objetivo central de mantener la operatividad institucional a nivel local es agilizar el despliegue de recursos, coordinar respuestas inmediatas y garantizar ayuda humanitaria o técnica sin esperar a que los eventos adversos desborden la capacidad comunitaria.
A nivel institucional, las autoridades han enfatizado que la alerta roja nacional no implica restricciones ciudadanas ni una emergencia presupuestaria automática, sino un estado de máxima preparación del Sistema Nacional Descentralizado de Gestión del Riesgo. El comportamiento del clima muestra un marcado contraste regional: mientras el Litoral lidia con el exceso de agua, la región Interandina enfrenta un marcado déficit hídrico y elevadas temperaturas. Esta disparidad exige una gestión diferenciada para proteger la infraestructura vial, la producción de alimentos y los servicios básicos en las zonas vulnerables.
La respuesta ante la contingencia climática también cuenta con respaldo financiero internacional. Fondos multilaterales, como los USD 1.000 millones anunciados por la CAF para la región, buscan mitigar los daños económicos, las inundaciones y las sequías asociadas al fenómeno. En Manabí, el trabajo coordinado entre los COE cantonales y las directrices de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos continuará siendo la principal línea de defensa para proteger a las familias afectadas y mantener la estabilidad productiva en los próximos meses.
Fuente: El Diario







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