En el recinto Manabí Chiquito, del cantón Urdaneta, el río Catarama ha ganado terreno y expone al peligro a sus habitantes.
La corriente arrasó con 15 metros del muro de contención. En los últimos inviernos se ha llevado cuatro viviendas.
Desde hace 20 años los habitantes piden la construcción de un muro de escolleras. La amenaza ha obligado a al menos cuatro familias a abandonar sus casas y buscar un lugar más seguro.
Pero no todos tienen esa posibilidad. La vivienda de Wellington Reina está a pocos metros del borde. Cada vez que llueve, el lodo y el agua ingresan por las ventanas.
Actualmente, los habitantes se trasladan en canoas para poder salir de la comunicad. Ante de la pregunta de ¿y los estudiantes cómo hacen?
Mientras no llegue una solución, en Manabí Chiquito cada lluvia aumenta la incertidumbre de las familias, que temen que el río termine por llevarse lo poco que les queda, incluidos los cultivos que están bajo el agua.







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