HISTÓRICO | Las sillas de piedra de los manteños: memorias entre dosequinoccios

Por Vladimir Zambrano
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En el paisaje seco de la costa manabita, entre terrazas antiguas y restos de arquitectura ceremonial, se conservaron durante siglos las sillas de piedra en forma de U que distinguen a la civilización manteña. A inicios del siglo XX, el arqueólogo estadounidense Marshall Saville exploró, entre 1906 y 1908, los restos de esta cultura en los cerros Hojas, Jaboncillo, Agua Nueva, Jupe y Pacoche (El Aromo). La presencia de estas esculturas líticas en ruinas de terrazas y en espacios que sugerían funciones ceremoniales llevó a los investigadores a asociarlas con los ritos de los pueblos manteños.

Años después, en las décadas de 1970 y 1980, los antropólogosColin McEwan, británico, y María Isabel Silva, ecuatoriana,profundizaron el estudio de estas evidencias en el sitio de Agua Blanca, en el cantón Puerto López, donde investigaron de manera sistemática las sillas de piedra en forma de U y otros vestigios de esta civilización. En sus trabajos propusieron la existencia de un orden social y de una comprensión cosmológica entre los pueblos ancestrales de la región, evidenciada en la disposición de restos líticos y sillas de piedra en U en terrazas de solsticios y espacios destinados a ceremonias y reuniones comunitarias, lo cual sugiere el manejo de una forma de calendario solar relacionado con los ciclos agrícolas anuales.

Para los pueblos ancestrales amerindios, el sol, las fases de la luna y la comprensión de los solsticios y equinoccios eran fundamentales para organizar los ciclos de subsistencia y, junto con ellos, elaboraron los ritos y ceremonias que acompañaban el ritmo de la vida colectiva.

Años después de los trabajos de estos antropólogos, miembros del Comité Cívico de la Memoria Histórica de Manta (CCMHM) radicados en Nueva York, buscamos a inicios de 2025 asignar una fecha especial para celebrar nuestra ancestral cultura en museos estadounidenses donde se exhiben las sillas manteñas. Un miembro del comité, el consagrado maestro Ivo Uquillas sugirió: “hagámoslo en el equinoccio”. Y, efectivamente, resolvimos llevar a cabo estas celebraciones durante los tiempos de los equinoccios, cuando el sol cruza el ecuador celeste y el día y la noche se equilibran, como una forma significar el reencuentro de los pueblos manteños con sus objetos ceremoniales. Estas celebraciones se han realizado de distintas maneras en las ciudades estadounidenses de Nueva York (2025) y Washington D.C. (2026).

En los recientes días de marzo de 2026, a las puertas del equinoccio de primavera, miembros del CCMHM visitamos el mayor repositorio de piezas arqueológicas de la civilización manteña en el exterior: el Centro de Recursos Culturales del Museo Nacional del Indio Americano (NMAI), en Suitland, Maryland, en las afueras de Washington D.C.

Centro de Recursos Culturales (CRC) deli NMAI. Foto de la página web del Smithsonian Institution.

Este centro, encargado de la conservación de colecciones de pueblos originarios de toda América bajo la custodia del Instituto Smithsoniano, alberga más de 800 mil objetos. Entre ellos se encuentran alrededor de 60 sillas de piedra en forma de U, la mayoría íntegras y algunas fragmentadas, así como más de dos mil piezas arqueológicas pertenecientes a la cultura manteña, correspondientes aproximadamente al período 500–1500 d.C.

Los asientos en U y los demás objetos que han permanecido allí por más de un siglo, desde que el arqueólogo Marshall Saville los colectó y trasladó a los Estados Unidos, continúan siendo motivo de admiración y aprecio entre los curadores y antropólogos del museo NMAI.

Antes de ingresar a la bodega donde se conservan estos objetos patrimoniales tuvimos una significativa ceremonia en el centro del edificio, cuya arquitectura circular y espiralada evoca el respeto hacia los pueblos originarios de América. El curador encargado de nuestra visita, el Dr. Manuel May, originario de los pueblos mayas, fue quien nos condujo hacia la comprensión ceremonial de la experiencia que estábamos realizando.

En ese momento representábamos simbólicamente a los descendientes de la milenaria civilización de las sillas de piedra, como la denominó en su momento Emilio Estrada.

Miembros del CCMHM: Víctor Arias, María Ávila y Vladimir Zambrano, con funcionarios del SmithsonianInstitution: Jorge Arcia, Nancy Kenet y Terry Snowball

Durante los tres días de nuestra visita, del 9 al 11 de marzo, tuvimos un acercamiento directo a la enorme colección. Sabíamos que, en apariencia, éramos nosotros quienes contemplábamos los objetos; pero en realidad eran ellos los que nos miraban con la memoria de más de mil años de historia, recordándonos que la simiente de aquellos pueblos que elaboraron estas sorprendentes obras continúa viva en nuestras comunas ancestrales de la costa ecuatoriana, donde todavía perviven saberes heredados desde tiempos antiguos.

 


Sillas de piedra en U en CRC, Smithsonian Institution. Victor Arias.

 


Estela de piedra en CRC, Smithsonian Institution

 


Esculturas de piedra en CRC, Smithsonian Institution

Nuestra visita a la colección manteña del Museo Nacional del Indio Americano tenía además un antecedente reciente. Era la continuación de la celebración de la cultura manteña que se había realizado en el Museo Americano de Historia Natural (AMNH), en Nueva York, el 22 de septiembre de 2025, día del equinoccio de otoño.

Foto del evento Celebración de la Cultura Manteña en AMNH, Nueva York, el 22 de septiembre de 2025.

En aquella ocasión, ecuatorianos y mantenses celebraron con elocuentes discursos durante un encuentro con nuestra civilización ancestral, representada por la silla de piedra en U que se exhibe ante los miles de visitantes anuales que recorren ese museo. El evento se realizó con motivo de la inauguración de un código QR en la vitrina de exhibición de la silla manteña, que amplía la información sobre la civilización manteña y sobre su producción escultórica en piedra, particularmente los asientos en U, piezas únicas en su diseño dentro del conjunto de las culturas originarias del mundo.

Durante la ceremonia en el AMNH se pronunciaron diversos discursos por parte de curadores del museo, autoridades ecuatorianas y miembros del CCMHM. Cada palabra pronunciada fue un tributo a la memoria, a la identidad y al respeto por las voces de los pueblos originarios.

No se trataba solamente de exaltar bellas piezas arqueológicas, sino también de reconocer a los pueblos que las crearon, su cultura y las raíces que aún subsisten entre nosotros, entre los pueblos indígenas y mestizos de América.

El cónsul del Ecuador en Nueva York, José Sandoval, ofreció un repaso sobre las culturas ancestrales del Ecuador y sus antiguas redes comerciales. Posteriormente intervino la alcaldesa del cantón Manta, Marciana Valdivieso, quien destacó cómo la ciudad mantense honra su historia y sus símbolos para proyectarse hacia el futuro.

Luego me correspondió intervenir para presentar una interpretación sobre la silla manteña y la civilización que las elaboró. A continuación, el presidente del CCMHM, el maestro Joselías Sánchez, transmitió un saludo evocando la memoria del cacique Lligua Tohallí y el mar de Manta, y agradeció al comité organizador del evento, nombrando a: David Ramírez, quien lideró la iniciativa, junto con Víctor Arias, Vladimir Zambrano, el artista Ivo Uquillas y el concejal Luis Guevara, quienes dedicaron tiempo y esfuerzo para que la celebración tuviera un brillo especial en aquel día de equinoccio.

Posteriormente intervino el ex subsecretario de Educación y ex ministro de Obras Públicas Trajano Andrade, quien resaltó la importancia de las huellas de la cultura manteña y la necesidad de continuar explorando Cerro de Hojas-Jaboncillo, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Sudamérica donde aún subsisten vestigios de estos pueblos antiguos.

Finalmente, el maestro Ivo Uquillas entregó al curador del AMNH, John Bunce, una pintura de la silla manteña bajo la luz de la luna, en medio de cañaverales, y planteó una sugestiva reflexión: quizá manos de mujeres pudieron también haber participado en el tallado de estas esculturas.

Ivo Uquillas, artista plástico y John Bunce, curador del AMNH

El júbilo de la celebración continuó con intervenciones espontáneas, con los obsequios preparados por David Ramírez para los asistentes y con el destello incesante de las cámaras de los asistentes y de los medios de comunicación que acudieron a cubrir el evento. Entre las sonrisas de los curadores del museo, el saludo de Kar Atamaint, miembro de pueblos originarios amazónicos y cónsul en Nueva York, el bello vestido tradicional de Fátima Arteaga y el carisma de mi esposa Lorena, allí estábamos reunidos: blancos, mestizos, indígenas, afroamericanos, cholos y montubios, celebrando en un prestigioso museo las profundas raíces de Manta.

Cuando Marshall Saville dio a conocer al mundo, a través de The New York Times, el 22 de septiembre de 1907, precisamente en un equinoccio de otoño, el descubrimiento de una nueva cultura en los trópicos suramericanos, la cultura manteña, aún desconocida hasta entonces para la arqueología internacional, debió intuir que más de un siglo después nuevas generaciones seguirían acercándose a aquellas piezas para reencontrarse con su historia.

Y sí, efectivamente, nosotros, mantenses, cholos y montubios, herederos de esta ancestralidad, hemos sido llevados en estos dos últimos equinoccios por la fuerza del pasado para observar y celebrar nuestras raíces e identidad, sabiendo que estos encuentros forman parte de los otoños y primaveras de nuestrasvidas, momentos para recordarnos de dónde venimos, quiénes somos y, con ello, ayudarnos a pensar hacia dónde podemos ir.

*Vladimir Zambrano Galarza.  Mantense, miembro del Comité Cívico de la Memoria Histórica de Manta. Tiene estudios de Literatura y una maestría en Investigación Social, aplicante para programa doctoral en Historia en la universidad CUNY en NY. Actualmente radicado en Nueva York, EE. UU.

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