Los Estados miembros de la Unión Europea (UE) han aprobado un plan contra la creciente resistencia a los antibióticos.
Se trata de atajar un problema sanitario cada vez más grave reduciendo el uso de antibióticos en la cadena alimenticia y limitando el empleo de ciertas drogas en los medicamentos humanos.
La resistencia antimicrobiana amenaza la efectividad de medicinas como los antibióticos que combaten las infecciones en seres humanos, al haber desarrollado resistencia a las drogas creadas para matarlos.
Se calcula que unas 700.000 personas mueren al año por ello, según datos de la UE.
Entre las nuevas normas aprobadas para modificar esta tendencia está la limitación del uso preventivo de antibióticos en animales que no se encuentren aún enfermos.
Los granjeros de países no pertenecientes a la UE no podrán emplear antibióticos para criar a sus animales si quieren vender sus productos a los 28, una práctica prohibida en la Unión pero muy común en otros Estados.
La normativa, que aún debe ser aprobada por el Parlamento europeo, limita también el uso de ciertos compuestos en tratamientos humanos para no reducir su eficacia. (Euro News)