MANABÍ | Bosque La Esperanza se convierte en refugio para 26 especies de murciélagos

Un pequeño fragmento de bosque en El Carmen, Manabí, resultó ser mucho más importante para la biodiversidad de lo que su tamaño podría sugerir. Investigadores encontraron al menos 26 especies de murciélagos en el Bosque La Esperanza, incluidos ejemplares que requieren atención prioritaria para su conservación.

Entre las especies registradas aparecen el murciélago de nariz ancha de Thomas (Platyrrhinus dorsalis) y Neoeptesicus innoxius, considerados de prioridad para la conservación en el país.

También fueron identificadas otras especies que forman parte de la Lista Roja nacional.

Los científicos observaron que el bosque no solo funciona como lugar de paso. En el área existen refugios naturales y artificiales, fuentes de agua y disponibilidad de alimento que permiten que diferentes especies puedan permanecer y desarrollarse allí.

Podría convertirse en un área especial para conservar murciélagos

Los resultados permitieron determinar que La Esperanza cumple con los criterios establecidos por la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM) para obtener la categoría de Área de Importancia para la Conservación de los Murciélagos (AICOM).

De concretarse ese reconocimiento, sería el primer sitio de este tipo en Manabí y el tercero ubicado dentro del Chocó ecuatoriano.

La importancia está en que el área mantiene una considerable diversidad de especies pese a tratarse de un fragmento relativamente pequeño de bosque.

¿Por qué son importantes los murciélagos?

Más allá de los prejuicios que suelen existir alrededor de estos animales, los murciélagos cumplen diferentes funciones dentro de los ecosistemas.

Su conservación está estrechamente relacionada con el equilibrio de los bosques y con la disponibilidad de refugios, alimentos y espacios naturales donde puedan desarrollar sus ciclos de vida.

Por eso, conocer qué especies viven en una zona permite identificar los sitios que necesitan mayores acciones de protección.

La investigación también pone atención sobre los riesgos que enfrentan las poblaciones de murciélagos.

Entre los principales problemas aparecen la expansión de las actividades agrícolas, la reducción de su hábitat natural y el uso intensivo de agroquímicos.

Estas presiones pueden afectar tanto los lugares utilizados como refugio como las fuentes de alimento disponibles para las distintas especies.

El caso de La Esperanza evidencia precisamente la importancia de conservar los fragmentos de bosque que todavía permanecen en sectores donde el paisaje natural ha cambiado.

Entre las áreas consideradas están la bioacústica, que permite estudiar a los murciélagos a través de los sonidos que emiten; la ecotoxicología, para analizar posibles efectos de sustancias contaminantes; y la ecología de refugios.

La investigación reunió a especialistas del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Fundación Great Leaf, Universidad de Especialidades Espíritu Santo, Universidad Central del Ecuador, Programa de Conservación de Murciélagos de Ecuador y Universidad de Guayaquil.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *