MANABÍ | Logran salvar a 95 crías de tortuga laúd en una carrera contrarreloj por su supervivencia

Noventa y cinco crías de tortuga laúd, la especie marina más grande y una de las más amenazadas del mundo, han nacido en las playas de Cabuyal y Crucita, en la provincia ecuatoriana de Manabí. El Ministerio del Ambiente y Energía de Ecuador habla de 51 crías en Cabuyal y 44 en Crucita, lugares donde casi nunca se registran anidaciones de esta especie. ¿Por qué este nacimiento ha generado tanto interés? Porque la población global de tortuga laúd se estima por debajo de los 34.000 individuos y algunas poblaciones del Pacífico oriental han perdido alrededor del 97 por ciento de sus ejemplares en las últimas décadas.

El hito es el resultado de semanas de vigilancia en la costa manabita. Guardaparques, voluntariado local y la fundación Reina Laúd localizaron los nidos, los señalizaron y aplicaron protocolos de protección durante la eclosión. En enero una hembra anidó en Crucita, un hecho inusual para la zona, y por el riesgo del malecón los huevos se trasladaron al santuario de San Jacinto, donde técnicos controlaron temperatura y humedad hasta la salida de las crías.

La tortuga laúd Dermochelys coriacea puede superar los dos metros de longitud y acercarse a los novecientos kilogramos, lo que la convierte en la mayor tortuga marina conocida. Se alimenta sobre todo de medusas y recorre miles de kilómetros entre áreas de alimentación y playas de anidación, por lo que necesita océanos relativamente limpios y costas accesibles. En el Pacífico oriental la supervivencia de las crías hasta la edad adulta puede quedar por debajo del uno por ciento, según estimaciones científicas, de manera que cada nido cuenta.

Para las comunidades costeras de San Vicente y Portoviejo este nacimiento refuerza el vínculo entre turismo y conservación y recuerda que la fauna marina depende también de gestos cotidianos como reducir residuos plásticos y respetar los cierres de playa en época de anidación. El Ministerio resume el episodio como un “hecho histórico para la conservación de la tortuga marina más grande del mundo”, aunque insiste en que aún queda mucho por hacer para que escenas como esta dejen de ser excepcionales.

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