Las inundaciones registradas en Chone en febrero de 2024 dejaron pérdidas estimadas en 13 millones de dólares y evidenciaron nuevamente la vulnerabilidad de Manabí frente a fenómenos naturales. A esto se suma un acelerado proceso de deforestación: entre 2020 y 2022 la provincia perdió más de 16.000 hectáreas de bosque por año, cifra que supera en un 40 % el promedio histórico desde 1990.
Ante esta situación, la Prefectura de Manabí impulsa el Plan Provincial de Reforestación 2025-2030, una estrategia que combina restauración ecológica, monitoreo tecnológico, incentivos comunitarios y técnicas de bioingeniería. El objetivo no se limita a sembrar árboles, sino que busca transformar la gestión ambiental para reducir riesgos climáticos y proteger los recursos naturales.
Uno de los principales problemas identificados es la degradación del suelo causada por la expansión de pastizales destinados a la ganadería y la agricultura. La pérdida de cobertura forestal ha reducido la capacidad del suelo para absorber agua, incrementando las inundaciones, la erosión y los deslizamientos. Como consecuencia, el río Chone recibe cada año alrededor de 1,1 millones de toneladas de sedimentos, afectando infraestructura y sistemas de drenaje.
La reforestación se desarrolla mediante un modelo de corresponsabilidad entre autoridades y comunidades. La Prefectura proporciona plantas y asistencia técnica, mientras que los habitantes participan en el mantenimiento de las áreas restauradas. Además, se ejecutan proyectos de siembra de más de 62.000 especies nativas para proteger cuencas hidrográficas y corredores viales estratégicos, fortaleciendo la resiliencia de las zonas rurales.
El plan también incorpora innovaciones como el uso del pasto vetiver para estabilizar taludes y controlar la erosión, así como una aplicación móvil que permitirá georreferenciar y monitorear cada árbol sembrado. Estas acciones buscan enfrentar los efectos del cambio climático, ya que se prevé que hacia 2040 el centro-sur de Manabí experimente más días con temperaturas extremas, haciendo necesaria la recuperación de corredores verdes y ecosistemas protectores.










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