“Manabí es una de las provincias más afectadas por la desvinculación de médicos familiares, tenemos registrado más de 20 médicos familiares… Estamos muy preocupados por estas desvinculaciones”, ha manifestado Andrés Amaya, asesor jurídico de la Aemfyc.
EDICIÓN MÉDICA ha conversado con Mónica Villafuerte y Verónica Rivas, médicas de familia que han sido desvinculadas en el marco de las desvinculaciones que se hicieron en el Ministerio de Salud Pública (MSP) en el marco de su reorganización territorial.
Villafuerte, quien se formó en Medicina Familiar y Comunitaria con una beca del MSP, ha señalado que trabajaba en un centro de Salud en la provincia de Manabí, donde “era la única médico familiar”. Posteriormente, empecé hacer “itinerancia” en un centro de salud tipo B.
No obstante, un día, fuera de su horario, le llegó la notificación de desvinculación “sin previo informe técnico, sin alguna causa, sin nada. Simplemente llegó de que hasta ese día estaba vinculada al Ministerio de Salud y que me desvinculaban” de manera unilateral, ha agregado la especialista. Perfecto.
De su parte, Rivas, también becaria del MSP, ha indicado que comenzó su denegación en un Centro de Salud de la provincia de Esmeraldas. Sin embargo, después hizo los trámites de cambio de lugar porque estaba embarazada y era un embarazo de alto riesgo. Así, “me trasladaron a la provincia de Manabí, acá en Jipijapa”, a un centro de salud tipo A.
Al igual que Villafuerte empezó a “itinerar” a otro centro de salud a itinerar y, luego, la enviaron a un Centro de Rehabilitación de Jipijapa.
Tras varios meses de rotación entre centros de salud y el Centro de Rehabilitación, sin previo aviso me llegó un Quipux notificando la desvinculación inmediata.
Estas desvinculaciones son muy preocupantes porque dejan sin sustento a sus familias (dejándolas sin estabilidad laboral), pero también porque dejar sin médicos de familia a las comunidades, afecta directamente a los pacientes, quienes dejaran de recibir sus atenciones y seguimientos periódicos.
“Nosotros a nivel de primer nivel de atención resolvemos el 80 por ciento de las patologías. ¿Qué logramos con esto? No sobresaturar al segundo y tercer nivel porque los pacientes se adhieren a sus tratamientos y llevan un seguimiento especializado”, ha enfatizado Rivas.
A su criterio, el impacto sería significativo, ya que un médico de familia atiende un promedio diario de 16 pacientes diarios, entre niños, pacientes con enfermedades crónicas, embarazadas de alto riesgo, entre otros.
“Tenía un compañero que es médico general integral y se quedó solo atendiendo”, en un lugar donde la población supera casi los 10.000 habitantes. “Entonces sí impacta mucho la no presencia de un médico familiar”, ha asegurado.
Estas situaciones también se replican en el centro de salud donde trabaja Villafuerte, para quien la desvinculación fue “una situación muy difícil, emocionalmente impactante, porque siempre acompañé mi labor con compromiso, responsabilidad y vocación hacia los pacientes y la comunidad”.
Según la Aemfyc, un médico de familia atiende en promedio 20 atenciones médicas diarias, lo que se traduce en 300 atenciones mensuales y alrededor 4.000 anuales, principalmente en lugares rurales.
Entonces, lo que “está sucediendo tanto en el Ministerio de Salud, como tanto en el IESS, es desconocimiento de la capacidad resolutiva de los médicos familiares… Lastimosamente las autoridades no conocen o conocen muy poco”, lo que está afectando a la cobertura de salud de la población en general, ha resaltado Amaya.
Por estos motivos, la Aemfyc y las médicas desvinculadas (ex becarias) han pedido a las autoridades del MSP abrir “líneas de diálogo” para dar a conocer el impacto de estas desvinculaciones y que se revistan estas situaciones.
“Simplemente esperamos que analicen bien el caso de cada uno o que busquen estrategias para podernos ayudar y otra vez integrarnos el trabajo”, ha expresado Rivas.
En este contexto, Villafuerte ha añadido que espera recuperar su trabajo. “Me gustaría realmente que se revoque esa desvinculación porque sí somos muy importantes en el primer nivel de atención, ya que resolvemos el 80 por ciento de las enfermedades”, ha dicho.
Para Amaya, es momento que las autoridades realicen un verdadero análisis de la brecha de las necesidades de médicos especialistas de medicina familiar en el país y particularmente en Manabí. “Pedimos a las autoridades que nos permitan dialogar y de esa manera se realice un análisis de esta desvinculación y las consecuencias que esto va a tener para la salud pública de la provincia (Manabí) y el país”, ha sostenido.










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