URGENTE | Murió otro de los baleados en masacre de Cojimíes. Es la quinta víctima mortal del hecho

Bryan Jair Quiñonez Ortiz se convirtió en la quinta víctima mortal de la masacre ocurrida en la parroquia Cojimíes, cantón Pedernales, tras fallecer en el hospital Miguel H. Alcívar del cantón Sucre. El deceso del ciudadano, que había quedado herido de gravedad, se registró en las últimas horas debido a sus lesiones. El hecho violento ocurrió entre la noche del sábado y la madrugada del domingo en las inmediaciones de un muelle pesquero, lugar donde un grupo de personas armadas atacó a bala a varios ciudadanos que se encontraban reunidos en el patio de una vivienda.

Deceso en el hospital y diligencias policiales

Bryan Jair Quiñonez Ortiz era una de las dos personas que resultaron heridas de gravedad durante el tiroteo en Cojimíes. Debido a su delicada condición de salud, los equipos de emergencia médica ordenaron su traslado inmediato desde un centro médico de Pedernales hasta el hospital Miguel H. Alcívar, ubicado en el cantón Sucre.

Pese a las intervenciones de los médicos, el ciudadano no sobrevivió a los impactos de bala. En las instalaciones de dicha casa de salud, agentes de la Policía Nacional llevaron a cabo el procedimiento legal de levantamiento del cuerpo para trasladarlo al centro forense correspondientes.

Un nuevo ataque armado en la parroquia Cojimíes, cantón Pedernales, dejó cuatro hombres muertos y dos heridos graves, reactivando las alarmas por la seguridad regional.

Pánico y caos en el muelle de Cojimíes

Los hechos que originaron este acontecimiento trágico sucedieron entre la noche del sábado y la madrugada del domingo. Un grupo de personas se encontraba reunido en el patio de un inmueble cercano a la zona marítima de la parroquia Cojimíes, cuando desconocidos armados llegaron al sitio y dispararon de forma directa contra los presentes.

La ráfaga de disparos generó confusión y pánico entre las personas presentes en el sector pesquero. Tras el ataque, cuatro hombres fallecieron de manera instantánea en el lugar de los hechos. El cuerpo de una de las víctimas mortales quedó tendido cerca de la vivienda, mientras que el cadáver de otro de los atacados fue localizado a pocos metros de unas embarcaciones pesqueras.

Operativos de búsqueda e intervención militar

Inmediatamente después del reporte del atentado, agentes de la Policía Nacional y miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta Manabí del Ejército activaron un despliegue operativo de emergencia en diversos sectores de la localidad para dar con la ubicación de los sospechosos. La acción de las fuerzas de seguridad incluyó controles continuos en las carreteras de acceso a la parroquia y patrullajes preventivos en zonas urbanas y rurales.

Como parte de las operaciones de rastreo, unidades de las Fuerzas Armadas localizaron un vehículo marca Hyundai, el cual se encontraba abandonado en medio de la vegetación en el sector conocido como Churo. Según las investigaciones iniciales de los agentes de inteligencia, este automóvil habría sido empleado por los atacantes para llegar al sitio y posteriormente darse a la fuga.

Evidencias e indicios balísticos hallados

Durante la inspección del vehículo abandonado en el sector Churo, los militares hallaron evidencias. Entre las indicios recolectados constan municiones de calibre 5,56 milímetros —utilizadas de forma habitual en fusiles de asalto— así como también cartuchos calibre 9 milímetros, percutidos y sin percutir.

La recolección de estas evidencias confirma el tipo de armamento empleado en el atentado criminal. Los indicios balísticos y el automóvil retenido fueron entregados bajo cadena de custodia a las autoridades judiciales para avanzar con las investigaciones que permitan identificar y capturar a los responsables de esta masacre en la provincia de Manabí.

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