El temor por los despidos vuelve a instalarse en el sector de la salud en Ecuador, y los hospitales de Manabí no quedan al margen. Desde la semana pasada se reportan desvinculaciones en varias provincias, como Imbabura, afectando tanto a personal médico como administrativo. La preocupación crece entre los trabajadores sanitarios ante la posibilidad de nuevos recortes en un sistema que ya enfrenta múltiples limitaciones.
Washington Macías, presidente del Colegio de Médicos de Manabí, recordó que en julio de 2025 el Gobierno anunció la desvinculación de 5.000 servidores públicos, aunque finalmente solo se concretaron alrededor de 1.200 salidas, de las cuales 668 correspondieron al Ministerio de Salud Pública. Para 2026 aún no existe una cifra oficial, pero información extraoficial sugiere que al menos 985 empleados públicos podrían ser despedidos a nivel nacional. En Manabí, se estima que unas 70 personas ya han sido separadas de sus cargos.
Los testimonios de trabajadores reflejan la incertidumbre y el impacto humano de estas decisiones. Una médica con más de cinco años de servicio en el cantón Sucre expresó su preocupación por la estabilidad de su familia y por la continuidad de atención a sus pacientes crónicos. En la misma línea, un enfermero denunció que las notificaciones de despido llegaron sin explicaciones claras, lo que incrementa la sensación de desamparo. Ambos coinciden en que la reducción de personal podría afectar directamente la atención a los usuarios.
El rechazo a estas medidas también se extiende entre los gremios médicos. Especialistas advierten que los despidos agravan problemas ya existentes, como la falta de insumos, medicamentos y especialistas en áreas críticas. Incluso se reportan carencias básicas en hospitales, lo que dificulta la atención adecuada. Ante este escenario, el Colegio de Médicos de Manabí ha reiterado su pedido al Gobierno para que declare en emergencia al sistema de salud, considerando el riesgo que enfrenta la población.











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